Aprender lo que me funciona
Vivir en un mundo tecnológico puede ofrecernos muchas ventajas: aprender sobre Nutrición, Psicología, Entrenamiento, Economía y cualquier otra área que despierte mi interés.
También me permite seguir a amigos o a personas cuyos hábitos quiero trabajar, aprender desde el ejemplo y encontrar nuevas formas de llevarlos a la práctica.
Pero es importante no irme a los extremos.
No dar por hecho que todo lo que veo en redes sociales es tal y como se muestra. Partir de la realidad de que, la mayoría de las veces, compartimos los escenarios “bonitos”, lo cotidiano que nos gusta, los logros y los avances. De lo contrario, puedo terminar creyendo que todos tienen la vida perfecta y resuelta… menos yo.
Está bien usar las redes sociales a mi favor, inspirarme y aprender.
Pero también es igual de importante saber cuándo desconectar. Reconocer esos momentos en los que ver que otra persona ya entrenó, ya leyó o ya fue productiva no me motiva, sino que me hace sentir presionada, insuficiente o simplemente cansada.
Aprender a leerme es entender que hay días en los que necesito estar desconectada. Días en los que no me interesa saber de la vida de nadie, en los que la poca energía que tengo quiero invertirla solo en mí. Días en los que está bien no hacer nada, quedarme acostada viendo películas o series, o simplemente estar, sin sentirme incómoda ni culpable por ello.
En este camino de la vida ha sido fundamental comprender mis estados cambiantes y dejar de exigirme ser siempre la misma: tener el mismo mood, la misma energía o la misma motivación. En lugar de eso, aprender a fluir según lo que siento y encajar mis hábitos de forma más pausada y consciente. A veces dar de más, a veces dar lo justo y, otras veces, dar menos. Todo desde el equilibrio y la comprensión.
Porque así es la vida. Los contrastes son necesarios: le dan sentido y profundidad a cada emoción y a cada experiencia.
Hoy elijo ver la vida como veo el ejercicio y la alimentación: no hay aprendizajes ni estados emocionales que duren para siempre. Así como busco una forma de entrenar que disfrute y una alimentación sostenible, la vida también se trata de adaptarse, aprender, hacerse nuevas preguntas. No existe el “felices para siempre”.
Todo es el camino. Caminar sin prisa, respirar y atender los distintos sentires que van apareciendo.
Aprender a leerme es saber cuándo mirar hacia afuera y cuándo volver la mirada hacia adentro.
Es elegir el equilibrio, incluso cuando el mundo insiste en ir más rápido.
¿Deseas mejorar tu estilo de vida?